
Si
comparamos a Dios con el mar y al ser humano con la gota, podemos decir que el
papel del sufismo es llevar la gota al mar.
El Ser Absoluto se asemeja al mar, el discípulo a la
gota y el maestro de la senda, es como un río que desemboca en el mar y en el
cual debe sumergirse la gota para alcanzar el mar. Es obvio que, a lo largo de
este viaje en el seno del río, la gota debe soportar innumerables altibajos y
resistir los embates del agua contra las rocas del valle para finalmente, en la
morada de la estabilidad espiritual, alcanzar con serenidad el mar.
Existe la
posibilidad de que la gota se vea unida directamente al mar, en cuyo caso al
viajero le denominan «raptado» (maŷzub);
sin embargo, esta gota que se ha convertido en mar, ni puede realizar el papel
del río, ni tiene capacidad de ser guía, pues no conoce nada del recorrido
interior ni de la conducta exterior (seir-o-soluk), ni de los altibajos,
ni de las corrientes y las turbulencias del río.
El río, al reposar
su cabeza en el regazo del mar, se ha convertido de hecho en mar y por eso, en
el sufismo, se ha considerado al anonadamiento (fanā) en el maestro
idéntico al anonadamiento en Dios. La devoción (erādat) hacia el
maestro tiene como propósito que éste intente cerrar en su discípulo los ojos
de la visión de sí mismo, la visión de la gota, y abrir en él los de la visión
divina, ya que sumergirse en el río es, en realidad, una forma de unirse al
mar.
Mientras la gota no
se entregue al río no podrá olvidar su condición de gota, mas al sumergirse en
el río y al unirse finalmente con el mar, mira con los ojos del mar y ella
misma se convierte en mar.
La gota debe viajar
siguiendo la corriente del río en dirección al mar, para ser atraída por el
mar. El zekr, el continuo recuerdo de Dios, que el maestro de la senda
inculca al discípulo es, en realidad, el único medio por el cual el maestro encara
a su discípulo hacia el mar para que sea atraído por la fuerza de su atracción.
Si la gota permanece simplemente en la orilla del río
o del mar sin perder su «yo» para que la puedan raptar, nunca perderá su
condición de gota; sólo lo logrará si se sumerge en el agua, perdiendo su
existencia relativa.
Por eso se ha
dicho: «El sufismo es una realización de la persona y no algo que se
desarrolla oyendo hablar de ello.»
Por favor, valore este contenido.