Hermano
mío, la historia es como un cuenco,
y su
sentido interior, como alpiste en ella.
Rumi

El rey y su amada. Hossein Behzad (Irán 1894 - 1968)
La
escuela del sufismo, desde su comienzo, ha estado basada sobre el conocimiento
de la psique del ser humano, y en ella, la responsabilidad más importante del
Maestro de la Senda y de sus sheijes consistía en tratar las mentes
enfermas, o desequilibradas, de quienes acudían a ellos. Sobre todo en las
etapas de la educación y de la purificación del discípulo, estos guías
espirituales han dedicado una especial atención a la sanación de la psique del
buscador.
Molānā
Ŷalal-ol din Rumi, el gran teósofo persa, tras su encuentro con su
maestro, Shams Tabrizi, al que ofreció su devoción como discípulo, realizó la
travesía, por la atracción del amor y bajo la dirección de Shams, por los dos
aspectos de la Senda —el recorrido interior y la conducta externa (seir wa
soluk). Con el gran conocimiento que había adquirido en el campo de la
psique humana, ofrece en su libro Masnawi Ma`nawi un gran número de
relatos, en la mayoría de los cuales, mediante símbolos y alusiones gnósticas,
se dedica a esta importante tarea de guía. Se trata de relatos cuya lectura no
es sólo entretenida para la gente común, sino que ésta encuentra en ellos,
según su propia capacidad y entendimiento, puntos y detalles importantes para
reflexionar; en cuanto a los elegidos de entre la gente, entienden el sentido
profundo de estos relatos. En palabras del mismo Rumi, al principio de su obra,
en donde habla por boca del ney, la flauta de caña:
Todos
se hicieron amigos míos según su propio pensamiento,
pero
nadie buscó en mi corazón el más hondo secreto.
Ese
secreto no está lejos de mis propios lamentos,
pero no
tienen esa luz ni los oídos ni los ojos.
(Masnawi I 6-7)
Una
de las historias interesantes que relata Rumi, y que constituye el primer
relato del Masnawi, es la del «rey y la sirvienta». Una historia muy
familiar para la gente, que alberga puntos esenciales del psicoanálisis de
Rumi, que pasamos a analizar de forma breve.
Si me
uno con los labios de aquel que es íntimo conmigo,
contaría
como el «ney» todo cuanto se puede
contar.
(Masnawi I 27)
El resumen de la historia del rey y la sirvienta
¡Escuchad,
oh amigos!, esta historia;
historia
que, en sí, es el relato de nuestro propio estado.
(Masnawi I 35)
Un rey, acompañado de
un grupo de cortesanos, ve, en el transcurso de un viaje, a una bella
sirvienta, y, enamorándose de ella, la compra a su amo. Más tarde, cuando el
rey quiere reunirse con su bella sirvienta, la encuentra enferma y moribunda.
El rey, preocupado, llama a todos los médicos de la corte, solicitándoles que
curen a su sirvienta. Sin embargo, por mucho que los médicos la tratan, no hay
ninguna mejoría en la bella doncella. El rey, muy apenado y perdida toda
esperanza en los médicos, se retira y se sumerge en lamentos y oraciones,
suplicando a Dios, y refugiándose en Su misericordia. Durante sus oraciones, el
rey se queda dormido y tiene un sueño en el que un anciano le da la buena nueva
de que al día siguiente por la mañana un médico sabio vendrá para curar a la
sirvienta. Por la mañana, el rey va a su encuentro, y cuenta su problema al
médico de Dios, poseedor de un perfecto conocimiento de la psicología.
El médico espiritual,
después de examinar a la sirvienta, y de estudiar todos los síntomas,
diagnostica que la causa de su enfermedad no es física, sino más bien psíquica.
De ahí que, para desatar el nudo emocional y resolver el problema psicológico
de la sirvienta, entabla una conversación con ella. Toma la muñeca de la
sirvienta en su mano, y, al mismo tiempo que controla atentamente su pulso, le
pregunta acerca de las ciudades que ha visto, de la gente que conoce, etc.
Hasta que, finalmente, descubre que está enamorada de un joven joyero que vive
en la ciudad de Samarcanda.
A petición del médico
espiritual, el rey envía un emisario en busca del joven, para ofrecerle el
empleo de joyero de la corte, y éste lo acepta con codicia. Cuando el joven
llega a palacio, el rey le recibe con honores y gratitud, y le confía la labor
de trabajar con las valiosas joyas de la corte y, al mismo tiempo, por consejo
expreso del médico, le regala a su bella sirvienta.
Después de varios
meses, cuando la sirvienta recobra por completo la salud, el médico espiritual
prepara un jarabe, y echando cada día, de forma secreta, un poco en la bebida
del joven joyero, hace que éste, poco a poco, enferme, volviéndose cada día más
delgado y pálido, hasta perder por completo su belleza, lo que, a su vez, causa
que la sirvienta pierda toda la admiración que sentía por su amado y que se
apague su amor.
El
enamoramiento es visible por la pena del corazón.
No hay
enfermedad como la enfermedad del corazón.
Los
amores que son por el color y la belleza [externa],
no son
amor, sino tan sólo una desgracia.
(Masnawi I 109-110)
La interpretación de la historia
Para conocer las
opiniones y las enseñanzas de Rumi debemos, en primer lugar, presentar los
símbolos que ha utilizado en esta historia, y que son éstos:
a.- el rey: el
espíritu [del buscador]
b.- los cortesanos del
rey: el amor [los diferentes niveles del amor]
c.- la sirvienta: el
corazón
d.- el médico
espiritual enviado por Dios: el maestro de la Senda
e.- el joven joyero:
el nafs
f.- los médicos de la
corte: el intelecto, la mente, los argumentos racionales
g.- el jarabe
medicinal: las mortificaciones, el rigor espiritual
Por medio de estos
símbolos, Rumi desarrolla su historia, dándole forma de relato de amor.
Sustituyendo los símbolos, podemos resumir la historia de la forma siguiente:
El «espíritu»,
acompañado del «amor» viaja desde su reino, el mundo de la
Unidad divina, hacia el mundo de la multiplicidad, para atraer hacia sí mismo
al «corazón». Sin embargo, el «corazón», que tiene, por un lado, un aspecto, el «espíritu»,
dirigido hacia el mundo de la Unidad divina, y otro, el nafs, que, por
su parte, dirige su atención hacia el mundo de la multiplicidad, se queda
perplejo y perdido entre ambos. El «espíritu»
desea conquistar al «corazón», sin
embargo el nafs, con la trampa de sus pasiones, mantiene encadenado a sí
mismo como rehén al «corazón», y el
«corazón», al ser separado del nafs
y de sus pasiones, cae enfermo. Entonces, el «intelecto» intenta curar al «corazón»,
pero fracasa, ya que la enfermedad del «corazón» es interior, y no tiene nada que ver con la razón. El pobre
«espíritu», al perder toda esperanza
en el «intelecto», se dirige a Dios,
refugiándose en Su misericordia. Por la gracia de Dios, un médico espiritual, bajo
la vestidura del «maestro de la Senda»
acude en ayuda del «espíritu», para
así liberar al «corazón» del dominio
del nafs y hacer que se una con el rey del mundo de la Unidad divina.
El médico espiritual
después de examinar el color amarillento del rostro de su enferma, su pulso, su
abatimiento, etc, diagnostica que la enfermedad del «corazón» es algo psíquico, y debe ser tratada
psicológicamente; es consciente, en efecto, de que el desequilibrio psíquico
tiene sus efectos sobre el cuerpo. Y así, mientras observa atentamente el pulso
de la enferma, dialoga con ella, preguntándole sobre las ciudades que ha
visitado, la gente con las que se ha relacionado, etc.; y por el cambio del
ritmo de su pulso, descubre que el «corazón»
está enfermo por la pasión y el deseo del nafs. El «maestro de la Senda», lentamente, viaja con el «corazón» por las ciudades que éste ha visitado, y
le pide que hable de la gente que ha conocido en ellas, y así, por los cambios
en el pulso de la enferma, llega a descubrir que el «corazón» está atraído por la belleza superficial
del nafs, y que su amado vive en Samarcanda.
El «maestro de la
Senda», calma al «corazón», y promete unirle con su amado. Luego
visita al «espíritu», le pone al
tanto de todo, y le pide que llame al joyero, el símbolo del nafs, desde
Samarcanda, y que, ofreciéndole un trabajo, le reúna con el «corazón». De esta forma, el nudo emocional del
«corazón» se deshace, y después de
varios meses queda curado de su enfermedad psíquica, llegando así el momento de
comenzar con su purificación.
El «maestro de la Senda» mediante las «mortificaciones», poco a poco, debilita al nafs, y
el «corazón», que estaba cautivado
por su belleza superficial y su capacidad, pierde poco a poco su interés por él
y se libra de sus ataduras. Una vez que el «corazón» reencuentra su libertad [se purifica], y es atraído por el
«espíritu», asciende la escalera del
«amor», hasta alcanzar la Unidad.
El amor
a lo efímero no es duradero,
porque
lo efímero no tiene camino hacia Nosotros.
El amor
de los interiormente vivos en el alma y en la vista,
es, en
cada momento, más fresco que el capullo de una flor.
Elige
el amor por aquel Uno Viviente que es perpetuo,
aquel
Copero que te otorga el vino que vivifica el alma.
(Masnawi I 223-225)
Ahora bien, desde el
punto de vista de la psicología de Rumi, es obvio que la sirvienta era rehén
del joven joyero; dicho de otra forma, estaba atrapada en las ataduras del nafs
y sus deseos, y, por ello, necesitaba un tratamiento psíquico, que los médicos
físicos del rey eran incapaces de proporcionar. El médico espiritual, el
maestro de la Senda, como un psicólogo experto, diagnostica que los problemas
de salud de la sirvienta son fruto de su desequilibrio psíquico, y al igual que
los psicólogos científicos de hoy día, mediante el método conocido como
«psicosomático»
se encarga de tratarla. El médico espiritual examina el pulso y otros síntomas
de la enfermedad de la sirvienta, y llega a la conclusión de que la raíz de su
sufrimiento es la pasión y los deseos del nafs. A solas, el médico se
retira a una habitación con la sirvienta, y con un perfecto psicoanálisis, le
pregunta sobre su vida, sus viajes, sus conocidos, etc… y, controlando su
pulso, le pide que nombre las ciudades que ha visitado, y a las personas que ha
conocido en ellas, y, poco a poco, por el cambio del ritmo de su pulso, se
acerca a la ciudad y a la persona que la chica ama.
Rumi, con el profundo
conocimiento en psicología que había alcanzado, desarrolla su historia de una
forma perfectamente acorde con la forma de actuar de los psicólogos de nuestro
tiempo. Una vez que el médico espiritual descubre la causa de la enfermedad de
la chica, mediante el método que los psicólogos de hoy llaman «psicoterapia», cura, poco a poco, y con el paso del
tiempo, a la sirvienta, hasta que ésta recobra la salud psíquica perdida.
A lo largo de esta
historia, Rumi da ejemplos dignos de consideración. En especial, manifiesta de
una forma muy bella lo difícil que es tratar a alguien psicológicamente. Dice,
por ejemplo, en otra historia, que para sacar una espina que ha penetrado en la
planta del pie de una persona, otra persona debe poner este pie sobre su
rodilla, y buscar la espina con la ayuda de un alfiler, poco a poco y con suma
atención. Esta es una tarea ardua que necesita de una persona hábil. Pues si
cualquier ignorante fuera capaz de sacar la espina clavada en el corazón de
alguien [es decir, curar a alguien que sufre psicológicamente], no quedaría
sobre la tierra corazón dolorido alguno. Al mismo tiempo, esta historia es una
alusión a otro punto muy importante en psicología, ya que insiste en que, para
resolver los problemas psíquicos de una persona, se la debe tratar con
paciencia y tolerancia. Se debe primero estudiar bien el problema, encontrar su
origen, y con calma y sólo mediante el tratamiento de un psicólogo experto,
librar al enfermo de su sufrimiento.
Para aclarar mejor
esta idea básica, Rumi, en la misma historia, utiliza otro ejemplo muy simple y
sencillo. Dice que si alguien pone una espina bajo la cola de un asno, éste,
que ignora la forma de sacar la espina, empieza a saltar y dar patadas, lo que
representa un peligro serio para los que le rodean, y no sólo esto, sino que el
pobre asno, inconsciente de que ésa no es la forma de librarse de ella, ayuda,
en realidad, inconscientemente a que la espina se meta aún más. La única forma
de remediar esta situación es buscar a un experto para que saque la espina,
liberando al animal de su sufrimiento. Esto es en realidad el primer paso en la
psicoterapia, en el que los allegados de una persona desequilibrada
psíquicamente deben evitar, por todos los medios, provocar u originar
situaciones por las que el enfermo, inconscientemente y por enfado, empeore aún
más su situación. Ante todo, deben buscar la ayuda de un psiquiatra profesional
y hábil para que diagnostique su problema psíquico y le ayude a recobrar la
salud.
Finalmente, Rumi, en
su historia del «rey y la sirvienta»,
además de las interpretaciones gnósticas y de las teorías psicológicas que
ofrece, intenta expresar una serie de puntos y de sutilezas espirituales, a los
que nos referiremos de forma resumida:
I.- El rey, sin la
ayuda del médico espiritual, no podría conquistar el corazón de la sirvienta.
Esta es una alusión al papel del maestro y guía espiritual.
II.- Los médicos
físicos del rey, por mucho que lo intentaron, no fueron capaces de curar a la
sirvienta, ya que ellos, no sólo no tenían conocimiento alguno sobre las cosas
espirituales, sino que también ignoraban el origen de la enfermedad y la gracia
de Dios.
III.- Cuando el ser
humano pierde toda la esperanza que ha depositado en las causas y remedios
materiales y dirige su atención hacia Dios, será, con seguridad, objeto de Su
gracia y de Su ayuda. Sin embargo, este ruego, este dirigir la atención, debe
producirse con absoluta sinceridad y con pureza de intenciones, como lo fueron
el ruego y la oración del rey.
IV.- Los ensueños de
la gente libre y dolorida que tiene su atención fija en Dios están cerca de la
realidad, y a ellos se refiere Rumi con el sueño del rey y la buena nueva de la
llegada de un médico espiritual. Esta es una alusión al efecto de la facultad
imaginativa del hombre, y el dominio de ésta sobre él.
V.- La cortesía y la
obediencia hacia los amigos de Dios, cuyos encuentros conllevan la desaparición
de muchos problemas propios insalvables. Esto sí, con la condición de que el
buscador sea capaz de ver en el rostro de ese amigo de Dios la imagen del
maestro [médico espiritual] al que busca, de la misma forma que lo hizo el rey.
VI.- La alabanza del
amor que santifica al alma humana, haciéndola volar hacia el mundo infinito de
la espiritualidad. Está claro que Rumi habla aquí del amor verdadero, y no de
la pasión del nafs. Un amor en el que se revelan los misterios de Dios,
cuya definición no cabe en palabras. Al mismo tiempo, Rumi alude a los amores
manchados de pasión y de deseos, como el de la sirvienta hacia el joyero, que
se apagan con la enfermedad y la pérdida de belleza de éste.
VII.- El ansia por la
riqueza mundana, y el dejarse llevar por el engaño de la riqueza y del poder,
cuyo final es la historia del joven joyero, que ansioso de fama y de riqueza
material, deja su ciudad y se va a la corte, para encontrar ahí la muerte.
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