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Revista Sufí / Número 3 Versión para imprimir

 

El simbolismo de la cabellera
Adaptación de la obra del
Dr. Javad Nurbakhsh

En los números anteriores de la revista nos ocupamos de los términos de la simbología sufí relacionados con la copa y con el v

Miniatura persa. Cortesía de Ali Asghar Tajwizi

En los números anteriores de la revista nos ocupamos de los términos de la simbología sufí relacionados con la copa y con el vino; en éste nosreferiremos al simbolismo de la cabellera de la Amada[1].

En su poesía los sufíes han concebido un gran número de metáforas referentes a los rasgos corporales del Amado, y los han considerado como símbolos de los atributos divinos y signos de las características del Amado, el Eterno y Único.

En el lenguaje poético, expresiones como «los bucles de la Amada», «los ojos de la Amada», «el rostro del Bienamado», otorgaban una delicadeza y una elegancia específica a la poesía. Estas expresiones que, de hecho, tuvieron gran aceptación entre los enamorados comunes, ofrecieron también a los sufíes la forma más adecuada y bella para expresar sus realidades interiores y las sutilezas de la Unicidad divina bajo el simbolismo de los rasgos y miembros de la figura del Amado.

Por otra parte, para un mejor conocimiento de los viajeros de la Senda acerca de los sentidos de los Atributos y de los Poderes de Dios, tales alegorías y metáforas penetran en sus corazones de una forma mejor y más profunda que los términos abstractos filosóficos. Como dice el maestro Rumi:

Es más dulce escuchar

los misterios de los maestros del corazón,

contados de manera secreta

en las historias de los extraños.

Cabellera (zolf)

La cabellera, en primer lugar y en palabras de ‘Erāqi, hace alusión a lo invisible de la Identidad (Howiyat) de Dios, en la que nadie puede penetrar.

Si un solo pelo de su cabellera me llega,

lo albergaré en mi corazón como mis ojos,

lo fomentaré como el amor en mi alma.

                ‘Att­ār

Contemplabas tu  propia Imagen[2]

en el espejo de tu Ser,

salvo tu cabellera y tu cabello,

otro cabello y otra cabellera no había.

                Nurbakhsh

Simboliza, en algunas ocasiones, el conjunto total de los seres temporales, tanto universales como particulares, inteligibles y sensibles, espirituales y corporales, esenciales y accidentales. En este contexto Lāhiŷi anota: «Siendo las determinaciones arquetípicas del Ser y la multiplicidad de las cosas accidentales como un velo que oculta la Faz de la Esencia, se las ha comparado con  la cabellera que oculta el rostro de la Amada, pues cada una de las determinaciones  es como un velo o máscara que oculta la Faz del Único Real».

El sol de tu rostro iluminará el mundo,

si tu cabellera no oculta tu rostro.

‘Att­ār

En el camino oscuro de tu cabellera,

al intelecto le basta un rayo de la luz de tu rostro.

‘Att­ār

Y, en otras ocasiones, hace referencia a los diferentes niveles de la multiplicidad y a la dispersión de la atención interior. Hāfez escribe:

Nunca abandones en las manos del viento

tu cabellera alborotada.

Nunca digas:

“Que el corazón de los enamorados, esté  alborotado”.

Algunas veces la cabellera es símbolo de Satán. Por ejemplo el gran sufí mártir ‘Eyn-ol Qozāt Hamedāni, en su obra Tamhidāt considera que jāl, el lunar, es una alusión a la luz del Profeta Mohammad, y zolf es el símbolo de la luz de Iblis.

Como el sol de su cara otorga luz al Islam,

puede también, su cabellera, hacer renacer la infidelidad.

‘Att­ār

Sin embargo, otras veces, ha sido considerada como una alusión a la cercanía y el placer de la intimidad con Dios.

El amplio simbolismo de la cabellera es explicado en el diccionario etimológico persa Kasf-ol Loqāt de la siguiente forma: «Zolf  es una alusión a la infidelidad (kofr)[3], o un punto incoherente u oscuro de la Ley (Shari’at). También simboliza una dificultad o un problema que obstaculiza el progreso del viajero en la Senda (Tariqat), o una paradoja o un enigma de la Realidad divina. También se ha dicho que la cabellera simboliza todo cuanto existe desde  la bóveda de los cielos hasta las profundidades de la tierra,  así como todo velo generado por la imaginación».

En el mismo contexto, Yahyā Bājarzi define a la cabellera  como símbolo de la incredulidad, del velo, de un problema espiritual, de la duda y en general, de todo cuanto perturba el estado espiritual (hāl) del viajero.

Su cabellera es una trampa;

su lunar, el cebo; y yo,

con la esperanza de este cebo,

atrapado estoy en la trampa de la Amiga.

Hāfez

Levanta el velo que cubre tu cara

para que se resuelva fácilmente

toda dificultad que me llegue de tu cabellera.

Maqrebi

En muchas ocasiones la cara y la cabellera son símbolos de la Belleza y de la Majestad divina. Por ejemplo, Shabestari escribe:

Atributos de Dios son la Clemencia y la Cólera.

La cara y la cabellera de los bellos ídolos

signos son de ellos.

 

Y Lāhiŷi comenta: «Es una referencia a las teofanías de la Majestad divina en las formas materiales».

En el libro, El Espejo de los enamorados, encontramos:  «Es una alusión al Atributo de la Majestad divina y a la manifestación de la Belleza divina, las cuales ocultan la unidad de la Belleza absoluta».

Tu rostro en cada corazón

ha encendido una vela, un candil.

Tu cabellera en cada cuerpo

quema al alma como a la polilla.

San­āi

Curvas de la cabellera (jam-e zolf)

Tanto en palabras de Mohammad Dārābi como de Olfati-ye Tabrizi simboliza los problemas y las dificultades de los misterios divinos que se presentan al viajero en su recorrido, y que éste sólo logrará atravesar después de un gran esfuerzo. Es aquí donde la existencia de un maestro perfecto es absolutamente necesaria, para que el discípulo no se desvíe del camino recto.

No puedo contar, pues es una larga historia,

el relato de las curvas de la cabellera del Alma de mi alma.

Hāfez

Para Mohammad Tahānawi representa los misterios divinos, y según el libro El espejo de los enamorados, simboliza además las sutilezas de lo Invisible.

Las curvas de tu cabellera

son trampa de la fe y la infidelidad,

esto es sólo un pequeño ejemplo de tu obra.

Hāfez

¡Pobre corazón mío,

se quebró en las curvas de su cabellera!

¡Cómo el corazón!

Hasta mi alma perdí en esta historia.

‘Att­ār

Aquellos ojos ebrios me robaron mi paz;

trastornado, en la curva de sus cabellos me he sentado.

Nurbakhsh

Bucles de la cabellera (pich-e zolf)

‘Erāqi nos indica que simbolizan las manifestaciones, o las imágenes de lo Divino. Para el autor anónimo de El espejo de los enamorados, alude a las continuas emanaciones o manifestaciones del Atributo de la Majestad divina que originan el ocultamiento del semblante del Amado y de la Belleza de la Unidad divina. Y Olfati-ye Tabrizi nos dice que es una alegoría para referirse a los principios de las Realidades y a la Gnosis, los cuales representan  los siete Nombres divinos.

Tras los bucles de tu cabellera

se ocultó el sol de tu cara,

pero si de ella es el brillo de tu rostro,

¿para qué tantas ondas, tantos bucles?

Maqrebi

Mira qué impaciencia produce en los ascetas

esa  pena que sufren

por los bucles de Su cabellera ondulada.

‘Att­ār

Ondas de la cabellera (tāb-e zolf)

Según ‘Erāqi alude a los misterios divinos, mientras Tabrizi lo trae como símbolo del ocultamiento de los misterios divinos; expresión ésta similar a la utilizada por el autor de El espejo de los enamorados, para quien simboliza el ocultamiento de los misterios divinos a la visión externa.

¡Ojalá que Hāfez no se libre de tu cabellera ondulada!

porque bienaventurados serán los atrapados en sus lazos.

Hā­fez

A cada instante ondea más y más

su cabellera en contra mía,

¿cómo puedo yo soportar,

el ondear de su cabellera?

‘Att­ār

 

¿No conoces, acaso, la agitación de nuestro corazón

cuando con tanta donosura te pones a ondear tu cabellera?

Nurbakhsh

Largo de la cabellera (derāzā-ye zolf)

Mohammad Lāhiŷi, en su interpretación del libro Jardín del misterio, nos dice que hace referencia a la infinitud de los seres, a la multiplicidad y a las determinaciones arquetípicas. De la misma forma que la cabellera es como un velo que oculta el rostro del Amado, cada una de las determinaciones es como un velo, una máscara que oculta la Faz de aquella Realidad única.

Muy larga es la historia de la cabellera

del que es Alma de mi alma,

¿qué puedo decir de ella,

cuando tantos misterios oculta?

 

En este contexto Hāfez escribe:

Si nuestra mano no llega a tu larga cabellera,

es por ser corta nuestra mano y por nuestro infortunio.

Cadena de la cabellera (zanyir-e zolf)

Simboliza, para los sufíes, las limitaciones y las ataduras de la multiplicidad y las determinaciones arquetípicas.

Porque yo soy un loco,

tú haces una cadena con tu cabellera,

para tirar de mí tras de ti.

‘Att­ār

Cortesía de Mahmud Farshchian

Arco de la cabellera (chanbar-e zolf)

Hace alusión, en palabras de Lāhiŷi al círculo de la creación que abarca todos los niveles de los seres contingentes, representado figuradamente como la trampa que constituyen las tribulaciones y las pruebas en el camino de los buscadores de Dios y de los que anhelan la unión con el Bienamado.

La ilusión del arco de su cabellera te engaña, ¡oh Hāfez!

Estate atento para no buscar en ella, la felicidad imposible.

Hāfez

Velo de la cabellera (neqāb-e zolf)

Alude, en la poesía sufí, a las multiplicidades y a las determinaciones del Ser.

Cuando apartó de su Belleza

el velo de su cabellera almizcleña,

repentinamente, la aurora de la felicidad,

irrumpió en la noche oscura.

Sanā­i

Cuando desveló la Amiga su Belleza, vi a través de sus ojos,

que el sol brillaba desde el oriente de cada partícula.

Sanā­i

En este credo del amor, tu cabellera es el velo de tu rostro,

nuestras manos no pueden apartarlo.

Nurbakhsh

Rizos de la cabellera (halqa-ye zolf)

Representa el mismo contenido simbólico que la cadena de la cabellera.

Los enigmas de tus labios de rubí,

desataron las manos de los enamorados.

Los rizos de tu cabellera,

encadenaron los pies de los eruditos.

Sanā­i

Mi corazón reside en el circulo del zekr3

con la esperanza de  abrir tan solo

un rizo de la cabellera de la Compañera.

Hāfez

Punta de la cabellera (sar-e zolf)

Siendo el zolf, la cabellera, una alusión a las teofanías de la Majestad divina y una alegoría para referirse, tanto en la descripción filosófica como en la experiencia espiritual, a las determinaciones arquetípicas (ta’yyonāt), la punta de la cabellera, como extremo de su extensión, simboliza el límite extremo de las determinaciones y el final del descenso (tanazollāt) del Ser, conocido como nivel de la humanidad.

Cuando anoche hablé de la esbeltez de su talle,

la punta de su cabellera me dijo: “¡guarda silencio!”

El espejo de los enamorados

Quien nos azota con la punta de su cabellera, eres Tú,

pero aquel que reposa, igual que una pelota,

ante tus pies, soy yo[4].

Nurbakhsh

Lazo de la cabellera (kamand-e zolf)

Esta expresión simboliza la atracción (del mundo) de la multiplicidad y de las determinaciones del Ser.

A veces es el lazo de tu cabellera,

y otras, el  arco de tu ceja,

éste me mata afligido,

aquél tira de mí con fuerza.

‘Att­ār

Completamente sosegados en el lazo de tu cabellera,

jamás tuvimos pensamiento ni pies para huir de ti.

Nurbakhsh

Cabellera almizcleña (zolf-e moshkin)

El término alude a los múltiples niveles de la dispersión y de la multiplicidad perfumados con la fragancia almizcleña del Ser.

Aquella calma de mi alma, dispersó toda mi obra,

como su cabellera almizcleña despeinada por el viento.

‘Att­ār

Cabellera alborotada (zolf-e parishān)

La cabellera alborotada simboliza la dispersión surgida como fruto de la multiplicidad y de las determinaciones arquetípicas del Ser.      

¡Oh Señor! ¿cuándo se hará realidad nuestro deseo?:

que se unan nuestro recuerdo unificado

y tu cabellera alborotada.

Hāfez

Soy un esclavo de su cabellera alborotada, porque,

¡qué bella es su alborotada cabellera

sobre su rostro de luna!

‘Att­ār

Quien nos enamoró con su alborotada cabellera,

eres Tú,

pero aquel que dejó su corazón preso en tus cabellos,

soy yo.

Nurbakhsh

Bucle (ŷa’d)

Simboliza las dificultades de la multiplicidad, arduas y dolorosas de soportar para el discípulo principiante.

Continuamente me mantiene enajenado

el aroma de los bucles de tus cabellos,

Me arruina, en cada momento,

el embrujo de tus ojos hechiceros.

Hāfez

El mismo simbolismo ha sido considerado para la cresta [de pelo] (kākol). Hāfez escribe:

Debo desear la donosura de sus ojos ebrios,

mientras este aturdido corazón

está atrapado en sus bucles, en su cresta.

Cabello (guisu)

 ‘Erāqi nos indica que es una alegoría de la senda de la búsqueda.

Cuando pusimos nuestros labios

sobre los labios de la Compañera,

nos libramos de la atadura de sus cabellos

y de su cabellera.

Nurbakhsh

Para Tahānawi es una alusión a la senda de la búsqueda del Reino de la Identidad divina (Howiyat).

Con el ardor de contemplar su cabello almizcleño,

cientos de ojos miran fascinados esta cúpula celeste.

‘Att­ār

Estoy confuso porque en cada aliento tu cabellera

lleva mi corazón por otro camino hacia tu cabello.

Maqrebi

En palabras de Kāshāni simboliza las dificultades y las pruebas divinas.

Preguntáis a sus cabellos rizados:

¿dónde vaga perdido este afligido corazón?

Hāfez

 Simboliza, según El espejo de los enamorados, la senda de la búsqueda de la unión con la Belleza absoluta y con la Faz de Dios, a la que hacen referencia expresiones como el «Mundo Invisible», el «lazo irrompible» y la «cuerda fuerte»: Aferraos a la cuerda de Dios, todos juntos, sin dividiros (Qo 3,103).

El céfiro del alba y yo,

dos pobres menesterosos y perdidos,

yo por el hechizo de tus ojos negros,

él por la fragancia de tus cabellos.

Hāfez

Pelo (mu’i)

‘Erāqi dice que simboliza el aspecto manifestado de la Identidad divina (Howiyat), es decir, el Ser, la Existencia. Aun cuando todos poseen conocimiento y son conscientes de Él, nadie puede abrirse camino o penetrar en Él (es decir, en la Identidad divina de Dios).

Tahānawi, por su parte, apunta que es una alegoría de la imagen externa, de la apariencia de la Identidad divina.

El recuerdo de tu rostro

nos acompaña en cualquier camino.

La brisa de la fragancia de tu pelo

envuelve nuestra alma consciente.

Hāfez

En la raíz de cada uno de tus pelos,

veo claramente ocultos cientos de ídolos,

en medio de tantos ídolos,

¿cómo puedo abrir mi camino a la fe?

‘Att­ār

La luz de la fe, brillo es de su rostro,

la oscuridad de la infidelidad,

reflejo es de un solo pelo suyo.

‘Att­ār

La vela de su cara quemó mi ser como a una mariposa,

como ceniza derramada, sobre su pelo me he sentado.

Nurbakhsh

Raya [del pelo] (farq)

Según ‘Erāqi simboliza el Atributo divino de «la Vida», y también alude al hecho de dirigir la atención desde la multiplicidad a la Unidad divina.

En tu búsqueda, la raya de mi pelo convertiré en mis pies,

en tu recuerdo estiraré la mano hacia la copa y el cuenco.

Sanā­i

Se levantarán tumultos cuando al alba,

abras la raya de tu pelo almizcleño.

‘Att­ār

Tupé [pelo recogido en la frente] (torrah)

Nos dice Dārābi que simboliza los revolcones del recorrido interior (seir) y de la conducta externa (soluk).

También hace alusión a los estados que el discípulo experimenta en su recorrido por la Senda y que le agitan.

Mi corazón busca paz y prosperidad,

si le dejan su jovial mirada seductora y su tupé hechizador.

Hā­fez

Yo, hoy perdido, también un tiempo fui cuerdo,

hasta que me atraparon las vueltas de tu tupé hindú.

Hā­fez

Son sacrificados los enamorados por tu tupé

que brilla en la noche,

¡ay!, pobre de aquel enamorado

cuyo corazón cae en tus garras.

Sanā­i

¡Cuántos ascetas y devotos, con el hechizo de tu tupé,

arrastraste desde el monasterio a la casa del vinatero!

Sanā­i

No preguntéis por el estado de Maqrebi,

pues le vi enloquecido por Su tupé hindú.

Maqrebi

Atrapado quedó mi corazón en el lazo de su cabellera

preso en el oleaje del pelo de su frente, me he sentado.

Nurbakhsh

 

 

 

Personajes y obras citadas

Anónimo: Merāt al-Oshāq (El espejo de los enamorados). Editado

por Y. E. Bertels en su obra Tasawwof wa Adabiyāt-e Tasawwof (Sufismo y literatura sufí).

‘Attār (Neyshāpuri), (Sheij) Farid-ol Din (1229): nació en Neyshāpur

(noreste de Irán), autor de numerosas obras entre las que destacan La conferencia de los pájaros y La memoria de los santos.

Bājarzi, Yāhyā  (s. XV): Aurad al-Ahbāb wa Fosus al-ādāb.

Editada por Iraj Afshari, Teherán, 1975.

Dārābi, Mohammad: Latifa-ye qeybi, ms. biblioteca de Nurbakhsh.

‘Erāqi, Fajr-ol Din Ebrāhim Hamedāni (1289):  Estelāhāt-e ‘Erāqi

(Koliyāt). Editada por Sa’id Nafisi, editorial Taban, Teherán, 1959. Libro clásico sobre el simbolismo de la terminología sufí.

Hāfez (Shirāzi), (Jāŷeh) Shams-ol Din Mohammad (1389): uno de

los más grandes poetas persas; su Diwan es universalmente conocido.

Hamedāni, ‘Eyn-ol Qozāt (s. 1131): Tamhidāt, Teherán, 1969.

Kāshāni, ‘Abdol Razāq (1339): Estelāhāt al-sufiyya. Egipto, 1981.

Lāhiŷi, Mohammad (s. XV): Sharh-e Golshan-e Rāz, Teherán, 1958.

Maqrebi (Tabrizi), Mohammad Shirin (1406): nació en Tabriz en el

noroeste de Irán.

Nurbakhsh, Javad: Diwan de poesía, editorial Trotta, Madrid, 2001.

Rumi, (Molānā)  Ŷalāl-ol Din Mohammad (1273): Uno de los más

grandes sufíes y poetas de Persia, autor entre otras de las universalmente conocidas obras: Diwan-e-Shams Tabrizi y Masnawi Ma’nawi.

Sanāi (1131): Diwan-e Sanāi, Teherán, 1975.

Sheij Mahmud Shabestari (1320): Golshan-e Rāz. Editada por el Dr.

Javad Nurbakhsh, ediciones del Jānaqāh Nematollāhi, Teherán.

Tabrizi, Olfati-ye: Rashf al-alhaz fi Rashf al-alfaz. Editada por Nayib-

e Mayel-e Herawi. Teherán, 1963.

Tahānawi, Mohammad ‘Ala ibn  (1745) : Kashaf Estelāhāt al-Fonun

(2 volúmenes). Editada por M. E. Kamal Ya’far, Calcuta, 1862.

 

 



[1].- Es necesario recordar aquí que en el idioma farsi, o persa, los nombres no tienen género, es decir son neutros. Por tanto las referencias a Dios pueden ser entendidas tanto en masculino como en femenino, y podremos hablar indistintamente del Bienamado o de la Bienamada. Sin embargo, en este artículo, en el que se hace referencia alegóricamente a partes del cuerpo del Ser absoluto, se ha utilizado el género femenino.

[2].- En el original dice surat, cuyo significado literal es el aspecto externo. En la terminología sufí simboliza los Nombres y Atributos de Dios. También es una alusión a los atributos y características de cada existencia individual, de cuya combinación uno podrá percibir la realidad absoluta y la esencia de la Unidad divina.

[3].- Zekr (continuo recuerdo de Dios): El significado literal de zekr es recordar. En la terminología sufí, zekr representa la absoluta atención en Dios, mientras uno se olvida de otro que Él. La práctica del zekr constituye uno de los pilares del sufismo. Para más información, véase el libro En la taberna, paraíso del sufí, del mismo autor.

[4].- Estos dos versos aluden a la imagen del juego del chogān, el polo. En la terminología sufí el chogān simboliza los designios del Bienamado respecto al enamorado, y gu’i, la pelota, simboliza la sumisión y el dominio de los decretos divinos sobre el discípulo.

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