Ven, entra con nosotros en el Mar y deja el “yo” y el “tú”,
pues si no te conviertes en el Mar, no sabrás de la esencia
de ese Mar.
Si una sola ola de este Mar te arrastrara hasta Él desde el
desierto,
te anegaría hasta el punto de no recordar nada del desierto.
Si aún ves la diferencia entre nombre y Nombrado,
es que aún perteneces a los que están dispersos, lejos de
los que viven en la Unión.
Cuando alcances la Unión, todos los números serán igual al
uno.
Cuando alcances la Unión, hoy, ayer y mañana, serán lo mismo
para ti.
Ve a Unidad desde lo múltiple. Vuelve a lo múltiple desde la
Unidad.
Y en ese ir y venir de lo Uno a lo múltiple, conocerás a
fondo lo creado.
¿Cómo podrías conocer lo alto y lo bajo de la tierra y del
cielo,
si no vieras reunidos en ti lo alto y lo bajo?
Tú eres la imagen del Amado, ¡sumérgete en ti mismo!,
en tu interior y en tu exterior hallarás lo que es íntimo y
lo que es externo.
¡Oh Maqrebí!, si buscas el Simorq del Oriente,
debes buscarlo más allá de Oriente o de Occidente
Diwān de Maqrebi (Irán, 1406)